Reguladas en el Real Decreto de 8 de abril de 2005
Medidas alternativas, la perfecta alianza entre el empleo protegido y el ordinario
Las medidas alternativas nacieron para impulsar la inserción de personas con discapacidad en el mercado laboral. Reguladas en la actualidad en el Real Decreto de 8 de abril de 2005 cubren vacíos legales de la LISMI y permiten a aquellas empresas que, por ciertas causas, no pueden integrar un 2% de discapacitados en sus plantillas puedan cumplir con la ley. Contratos a CEE, enclaves laborales o donaciones para la formación y creación de empleo para el colectivo, son las opciones alternativas en casos excepcionales. Éstas funcionan, según el Gobierno, que constata el crecimiento constante de entidades empresariales interesadas en ellas. El movimiento asociativo de la discapacidad también destaca sus beneficios. Sin embargo, se enfrentan a valoraciones críticas, la de los sindicatos, quienes apuestan por una "verdadera integración" en el mercado ordinario de trabajo y contemplan las alternativas como una excusa para no cumplir con la cuota legal.