"Nuestros productos artesanos destacan por su calidad y no dejan indiferente a nadie"
Juan Ruiz, gerente de Teixidors
El proyecto taller de tejido manual de la cooperativa catalana Teixidors ha sido galardonada con el Premio Integra, otorgado por el BBVA y que reconoce a aquellas iniciativas innovadoras que impulsan la integración laboral de personas con discapacidad. Teixidors ofrece a sus clientes tejidos de calidad y productos de decoración para el hogar elaborados artesanalmente por el activo que más valoran: sus trabajadores. Así lo asegura Juan Ruiz, gerente de la cooperativa, en la que repasa los 26 años que llevan generando empleo para las personas con discapacidad.
Por Redacción FEACEM
PREMIO INTEGRA
‘Teixidors’ lleva 26 años empleando a personas con discapacidad, ¿qué supone para ustedes el haber conseguido el Premio Integra?
El Premio ha proporcionado una gran visibilidad a Teixidors y además su dotación económica aporta un gran respiro económico. Es una satisfacción que una entidad puntera como el BBVA nos haya concedido este premio
El jurado otorgó la máxima distinción a su proyecto, el taller de tejido manual, de entre 166 candidaturas, ¿qué cree que han valorado del mismo?
La normalidad que hemos seguido durante nuestros 26 años de trayectoria y la experiencia en la forma de trabajar que hemos adquirido con el paso del tiempo han sido dos de las características que ha valorado el jurado. El hecho de que un proyecto singular haya adquirido la normalidad en todos los frentes es una ventaja que hemos adquirido.
TEIXIDORS
Háblenos de ‘Teixidors’, ¿cómo ha ido evolucionado con el paso de los años? ¿En qué destaca como empresa de economía social?
Nuestra empresa ha procurado siempre ofrecer la máxima profesionalidad. Intentamos seguir nuestra idea original de trabajar en productos para la decoración del hogar y también en complementos de vestir.
El sector está muy convulsionado porque se está deslocalizando de nuestro país y la producción se está haciendo en el extranjero. Hemos sobrevivido a varias crisis a lo largo de nuestros 26 años de trayectoria y nos hemos hecho hueco en el mercado con un producto de mucha calidad y con una estructura de trabajo artesanal.
Nuestro deseo de querer elaborar un producto de calidad empleando a personas con discapacidad es algo que nos define, como figura en nuestros estatutos.
¿Por qué y desde cuándo son una cooperativa?
El hecho de constituirnos como cooperativa es algo casual. Teixidors se creó en 1983 y en aquella época pensamos que era una fórmula cómoda para crear una empresa, que dos años después pasaría a ser calificada como CEE. Las cooperativas por aquél entonces contaban con subvenciones para su creación y pensamos que era una buena posibilidad.
TALLER DE TEJIDO MANUAL
¿Qué filosofía y técnicas aplican para lograr un producto de calidad a través de un trabajo que incorpora las nuevas tecnologías en la recuperación de un oficio artesano?
La técnica que aplicamos está relacionada con el oficio de tejedor, que está vigente desde hace miles de años. Se necesita un telar que no se encuentra en el mercado y que hemos tenido que elaborar nosotros.
¿Cómo se compatibilizan ambas (progreso-tradición)?, ¿Qué formación imparten para cualificar a sus trabajadores como artesanos?
Nuestros productos tradicionales no están reñidos con el uso de nuevos materiales. Si para fabricar algo necesitamos utilizar aluminio, por ejemplo, lo hacemos. En los procesos auxiliares sí utilizamos maquinaria, pero tampoco podemos ir mucho más lejos porque nuestro deseo es que los productos sigan siendo artesanos. No podemos perder la esencia manual de nuestros tejidos. Queremos que el tejedor sea la parte más importante de ellos.
¿Qué artículos realizan?
Tenemos dos líneas de negocio: La primera va dirigida a productos para el hogar (manteles cortinas, trapos de cocina…) y otra compuesta por complementos de vestir (bufandas, fulares, corbatas…)
Los productos del taller destacan por su alta calidad y se caracterizan por ser de gama muy alta, ¿qué acogida tienen? ¿Quiénes son sus principales clientes?
Nuestra filosofía es la de presentar al cliente un trabajo bien hecho. La percepción es que nuestros telares no dejan indiferente a nadie porque fabricamos productos de calidad y el cliente lo sabe.
Trabajamos para tiendas de decoración textil, interioristas, tiendas de moda, regalos institucionales. Es un nicho muy amplio de mercado. Además, nuestra idea es exportar nuestros productos en Francia, Italia y Alemania. También estamos presentes en Japón y en Estados Unidos y son retos de futuro que ya estamos abordando.
En el taller de tejido manual utilizan materiales naturales, ¿en qué consiste su apuesta por el desarrollo sostenible?
A nosotros nos resulta cómodo mantener un desarrollo sostenible porque no utilizamos maquinaria contaminante. En lo que concierne al proceso de lavado del producto, buscamos productos homologados y que resulten ecológicos. Asimismo, nos preocupamos por el reciclaje interno de cualquier tipo de residuo que podamos generar.
¿Qué tipos de discapacidades tienen sus empleados?
Empleamos a 28 personas con discapacidad intelectual, de un total de 38 trabajadores. No valoramos el grado de discapacidad de nuestros trabajadores sino la capacidad que tienen para asumir el oficio. Hemos tenido en algún momento personas con discapacidad física, pero actualmente no.
¿Cómo adaptan el puesto de trabajo a las necesidades de cada trabajador en función de su discapacidad? ¿Les resulta fácil?
El telar no necesita adaptaciones especiales. Como trabajamos con personas con discapacidad intelectual la maquinaria es igual para todos.
¿Por qué el telar manual tiene una doble dimensión productiva y terapéutica?
Cualquier actividad manual que exija cierta concentración tiene una parte beneficiosa. Permite que la mente esté ocupada en algo y no se pierda en preocupaciones. El telar requiere mucha atención y creemos que esto puede ser positivo para nuestros trabajadores
26 de sus 38 trabajadores son socios de la cooperativa, ¿por qué cree que se asocian?
Es un proceso natural que siguen muchos de nuestros trabajadores. Es un itinerario que realizan muchos de ellos. La filosofía de la cooperativa es que nuestros integrantes sean socios. Contemplamos también que si hay personas que no desean asociarse, no lo hagan.
CRISIS
Les ha afectado de alguna manera la crisis económica. Si es así, ¿qué medidas están tomando?
La crisis nos ha tocado como todas las anteriores que ha sufrido el sector, pero esta es especialmente virulenta. De hacer en el primer semestre un 20% por encima de la previsión a terminar el segundo semestre un 30% por debajo de ella.
Hemos tenido que anular pedidos por el miedo a la crisis de los clientes y, por esta razón, intentamos desplegar todo nuestro ingenio para escapar de esta situación. Para hacerlo, nos estamos apoyando en nuestros clientes extranjeros. Hemos estado en la feria textil de Japón en marzo, iremos también a la de Paris en septiembre.
A nivel nacional nuestra idea es fidelizar al máximo a nuestros clientes ofreciéndoles un producto de calidad. Además, estamos desarrollando nuevas líneas de productos ecológicos y creemos que puede tener éxito.
La formación continua de los trabajadores, aún más en una situación económica como la actual, es fundamental, ¿qué recursos formativos y de apoyo facilitan a sus empleados?
El proceso de formación dura unos cuatro años y es individualizado según las aptitudes de cada persona. Se enseña a los futuros empleados en el mismo puesto de trabajo. Nuestra idea es que estén en un proceso de formación permanente, para estar siempre dispuestos a trabajar con nuevos tejidos y materiales.