Reciclalia: Aprovechando las oportunidades de negocio de la normativa medioambiental
Por Carlos Carrasco
Abrir una empresa en un periodo de crisis económica puede parecer una idea descabellada. Sin embargo, si el sector es el adecuado y se cuenta con el respaldo suficiente, puede ser una iniciativa más que viable. Es el caso de Reciclalia, Centro Especial de Empleo dedicado a la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y perteneciente a la Fundación ONCE (socio de FEACEM). Esta entidad comenzó su andadura en julio del pasado año en la localidad leonesa de ‘La Bañeza’, cuando en muchas empresas ya eran patentes los efectos de una coyuntura económica en recesión. El éxito de esta empresa radica en el aprovechamiento de un negocio que presenta buenas oportunidades de empleo para el colectivo: el reciclaje.
Reciclalia es un ejemplo de empresa que intenta aportar un doble beneficio a la sociedad. Por tratarse de un Centro Especial de Empleo, fomenta la inserción laboral del colectivo y, además, al dedicarse al reciclaje, su labor revierte en la protección del medio ambiente. En este sentido, su gerente, Carlos Gutiérrez, destaca este sector como un buen nicho de empleo tanto para la sociedad en general como para las personas con discapacidad en particular.
Esta consideración se debe a las posibilidades que han abierto las nuevas normativas aprobadas para proteger el entorno y fomentar el desarrollo sostenible. Concretamente, el real decreto 208/2005, de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos, normativa que obliga a todos los fabricantes a asumir los costes del ciclo de reciclado de los deshechos.
Según explica Gutiérrez, este decreto ha sido “la principal razón” que ha llevado a crear una empresa como Reciclalia, la cual se encargará de prestar este servicio a los fabricantes de aparatos eléctricos y electrónicos.
“Este real decreto nos ha ofrecido una buena oportunidad de negocio”, apunta. Así surgió la planta de gestión de residuos de La Bañeza, la cual cuenta con una plantilla de 16 empleados, trece de ellos con discapacidad física y uno con discapacidad intelectual.
Las instalaciones de Reciclalia tienen una extensión de 4.000 metros cuadrados. En ellas esperan procesar 16.000 toneladas de pequeños aparatos eléctricos y electrónicos, así como descontaminar (extraer el residuo CFC) y reciclar cerca de 120.000 frigoríficos durante su primer año de actividad. Y las perspectivas del futuro se postulan aún mejores.
De hecho, para los próximos cinco años prevén contratar entre 25 y 50 trabajadores. “Se trata de una previsión relacionada con el ritmo de crecimiento de la planta, porque tenemos planeado seguir aumentando el volumen de negocio”, resalta el gerente.
Los inicios de este CEE se circunscriben a un periodo en el que la crisis económica y financiera ya afectaba a muchas empresas del empleo protegido, aunque la idea de su creación se tomó antes. Reciclalia, como las demás, también ha notado sus efectos, si bien, según reconoce Gutiérrez, el balance de los primeros meses de actividad ha sido “positivo”.
“Ha sido un accidente (la crisis) que nos hemos encontrado todas las empresas, por lo que la afrontamos de la mejor forma al igual que el resto. Nos está afectando en la medida en que el sector del reciclado se resiente por la caída del consumo, pero entiendo que es un tema pasajero, puntual, que acabará superándose”, explica.
¿CÓMO GESTIONAN LOS RESIDUOS?
De las 10 categorías de residuos existentes, en la planta de Reciclalia se gestionan unas siete. Entre ellas, los materiales de grandes electrodomésticos (lavadoras, frigoríficos...), pequeños electrodomésticos (secadores, aspiradoras), equipos informáticos (PDAs, ordenadores personales) y televisores de tubo.
El proceso de gestión de los residuos de los diferentes aparatos es similar. Así, en primer lugar se desmontan manualmente los materiales para extraer aquellos que puedan ser potencialmente peligrosos para la fase de trituración (los condensadores de las placas de los ordenadores o el gas refrigerante de los frigoríficos, por ejemplo).
Unas ‘cizallas’ y un ‘granulador’ son las herramientas utilizadas en una segunda etapa en la que se descompone el material. En esta fase se trituran los aparatos en diferentes tamaños. Por último, se separa todo el material obtenido (hierro, espuma, plásticos...) y se vende a fundiciones o a gestores de metales para que lo usen como crean conveniente.
Todo este trabajo no requiere demasiada especialización por parte de los trabajadores. “Nuestros empleados aprenden a manejar la maquinaria sobre la marcha, mientras dura el periodo de prueba”, destaca Carlos Gutiérrez, gerente de Reciclalia.
No obstante, el responsable de este CEE destaca que en el futuro les gustaría contar con un plan específico de formación para cada empleado y así proporcionarle fundamentos teóricos sobre el trabajo que realiza. Asimismo, resalta que en su empresa realizan los cursos obligatorios de prevención de riesgos laborales.
TRATANDO DE OBTENER LA EXCELENCIA
Entre la clientela de Reciclalia figuran empresas privadas, que desean dar una salida correcta en el mercado a sus residuos y fundaciones sin ánimo de lucro que se encargan de organizar y gestionar el tratamiento de los deshechos de los productores.
Para ser una empresa competitiva y aunque sólo llevan unos meses en el mercado, Reciclalia ya trabaja para conseguir los certificados más prestigiosos del sector. “Estamos autorizados por la Junta de Castilla y León como gestores de residuos peligrosos y no peligrosos y en los próximos meses esperamos obtener los certificados ISO 9001 de calidad y 14001 de medioambiente”, informa el gerente de la empresa.
Según su máximo responsable, este CEE trata de “obtener la excelencia” a través de los certificados y las sugerencias de sus clientes, debido a la gran competitividad del sector. Y, para lograrlo, también es necesario contar con las herramientas y las tecnologías más innovadoras.
Entre estas innovaciones, la planta posee una máquina de extracción de CFC (el residuo contaminante de los frigoríficos), cuchillas autoajustables que minimizan el desgaste de la maquinaria y permiten ahorrar tiempo en la fase de granulado o un sistema de extracción de aire que mantiene un ambiente limpio en toda la planta.
Así es Reciclalia, un Centro Especial de Empleo que, en tan sólo unos meses, ha sabido hacerse con una cuota de mercado que previsiblemente aumentará en los años venideros, algo que servirá para proporcionar más puestos de trabajo a personas con discapacidad.