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Federación Empresarial Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo

01/04/2012

Boletín mensual

Entrevista

Fernando Riaño, director corporativo de Alianzas, Sinergias y Responsabilidad Social Empresarial de CEOSA-FUNDOSA "Es una época de alianzas estratégicas, de crear sinergias, tanto público-privadas como entre el movimiento asociativo y el mundo empresarial" "Debemos realizar un esfuerzo en comunicación de forma global, para que esto se entienda como algo intrínseco a la actividad empresarial" "Ninguna de las empresas que ha dado pasos rigurosos y serios hacia la RSE-D se ha arrepentido; sino que han aumentado su implantación"

"El binomio RSE-Discapacidad se confirma como algo plausible, posible y más necesario que nunca"

"Las empresas tienen en la RSE-D una oportunidad para innovar, diferenciarse y ser más competitivas"

Fernando Riaño, director corporativo de Alianzas, Sinergias y Responsabilidad Social Empresarial de CEOSA-FUNDOSA

Fernando Riaño, director corporativo de Alianzas, Sinergias y Responsabilidad Social Empresarial de CEOSA- FUNDOSA acaba de publicar el “Manual práctico de implantación de políticas RSE-Discapacidad en las empresas”, en el que se ofrecen pautas para que las compañías implanten políticas relacionadas con la discapacidad. En esta entrevista, Riaño explica la importancia de la RSE en todos los ámbitos de la empresa, las oportunidades que ofrece y la ventaja competitiva que genera la implantación transversal de la discapacidad en todas las entidades. Antonio Sánchez de la Fuente

¿Cuáles definiría como los principios básicos de la RSE-Discapacidad?

Lo que el manual trata es de clarificar o recoger los principios básicos de ese binomio RSE-Discapacidad, binomio cuyo primer baluarte sería el empleo directo de las personas con discapacidad. A partir de ahí, vienen ligados otros conceptos como la accesibilidad, el empleo indirecto y otras cuestiones como puedan ser las cláusulas sociales, el comportamiento socialmente responsable relacionado con la discapacidad por parte de las empresas y con cuestiones que tienen que ver con sus productos y servicios.

Es muy importante recalcar que cuando se habla de RSE se está hablando de una cuestión voluntaria, pero con una voluntariedad que va más allá de lo que obliga la legislación. Quiero subrayar que una empresa porque cumpla la LISMI y los estándares mínimos de accesibilidad; a pesar de que esto sea una diferenciación con respecto a otras que los incumplen flagrantemente, no tiene por qué ser una empresa socialmente responsable.
 
En el libro trato de deslindar qué es RSE y qué no, y eso parte del concepto de voluntariedad en cuanto a los comportamientos y de la integración en sus procedimientos de la relación con la discapacidad. Esta relación, además de ser voluntaria, debe formar parte de la cultura corporativa de las empresas, de su día a día e influir por tanto en la toma de decisiones de la misma.

Usted ha publicado el “Manual práctico de implantación de políticas RSE-Discapacidad en las empresas”, en el que se ofrecen pautas y sistemas de gestión empresarial para la incorporación de forma transversal de la discapacidad en la RSE. ¿Por qué cree que es necesario que grandes empresas y pymes consideren la discapacidad en el marco de la RSE?

El manual estaba pensado para pymes en general y empresas, independientemente de su tamaño y volumen de facturación, que no hubiesen dado pasos en el ámbito de la RSE-D. Históricamente, las compañías más avanzadas de nuestro país son las grandes multinacionales que por su casa matriz ya lo tienen implantado como política, como cultura corporativa y como comportamiento organizacional asumido; pero está pendiente su incorporación en las pymes y este manual pretende que estas comiencen a dar pasos en este aspecto.

La RSE-D proporciona grandes oportunidades para las empresas independientemente de su tipo, tamaño o sector, y una muestra palpable de ello es que de todas  aquellas entidades que ya dan pasos en este sentido, ninguna de las que lo ha hecho con rigor y seriedad, ha rectificado, sino que han incrementado sus actuaciones; y lo han hecho en lo referente al empleo directo, indirecto, en la revisión de su cadena de valores o en los productos y servicios que ofrecen, pensando que sus clientes potenciales puedan tener una discapacidad.

Siempre se dice que, para las empresas, la inclusión de la discapacidad supone un cambio de enfoque...

Este cambio de enfoque se produce gracias a la revisión de todos los procedimientos en los que está inmersa toda la empresa y con la incorporación de la discapacidad, creo que se realiza un cambio de planteamiento en muchas cuestiones que tienen que ver con la actividad global de la misma. Esto es, desde decisiones relacionadas con el entorno donde están ubicadas, hasta las relacionadas con sus accionistas, sus empleados así como clientes y proveedores. Al final, el hecho de incorporar la vertiente discapacidad incumbe muchos temas y afecta, para bien, a todos los ámbitos.

Aquí  intervienen, además, otros conceptos como el de la visibilidad externa, la reputación o el reconocimiento por parte de los diferentes actores con los que la entidad tiene relación.

Para mí, éste es el principal cambio de enfoque. Un planteamiento en cuanto a revisión interna y un replanteamiento en lo referente al enfoque externo. En mi opinión todo esto  tiene un amplio recorrido en cuanto a oportunidades y fortalezas y además, la consideración de la empresa siempre será mejor si ya ha empezado a dar pasos en este sentido.

¿Qué hay que hacer para solventar este déficit comunicativo?

Hay dos cuestiones pendientes tanto desde el punto de vista de la comunicación interna como desde el punto de vista de la externa.

Internamente se trata de contar cosas relacionadas con la actividad de la compañía. En muchos casos son acciones puntuales, pero en otro, son comportamientos organizacionales que forman parte de la estructura de la compañía, de su cultura corporativa.

Por este motivo, todas las áreas de la empresa tienen que tener un conocimiento de que la RSE, y en particular la RSE-D, no es un compartimento estanco, un concepto que pertenece a una sola área. La RSE atiende a un patrón de comportamiento transversal a toda la organización y forma parte de la actividad de la compañía en todos sus departamentos. Al final, esta percepción de la discapacidad desde el punto de vista organizacional, tiene que permeabilizar toda la entidad y que tiene que llevar este mensaje a toda la empresa. Una vez se consigue esto, cambia la percepción tanto del concepto discapacidad como de la RSE en general.

En cuanto a la parte externa, se trata de poner en valor con los clientes, con los proveedores y con los grupos de interés cómo y por qué la inclusión de la discapacidad forma parte de de una decisión estratégica de una compañía, como puede ser la contratación directa e indirecta de personas con discapacidad.

En este sentido, el contar públicamente que un CEE es un proveedor más que se ha incorporado a la cadena de valor de esa compañía y que con ello se fomenta además de la incorporación directa de personas con discapacidad, el empleo indirecto de estos colectivos, supone una gran ventaja para la empresa.   

Personalmente, una de las noticias que me parece más positiva es que en la actualidad hay CEEIS, en muchos casos vinculados a FEACEM, que concurren a concursos y compiten contra grandes corporaciones, y además de llegar a la última fase de la licitación, acaban ganando el contrato para ser adjudicatarios de unos servicios que van a prestar a otra empresa. Esto proporciona visibilidad al mundo de la discapacidad y ayuda a la concienciación de que la empresa tiene que ser un vehículo canalizador y facilitador de la incorporación de las personas con discapacidad a su actividad cotidiana.

¿Se tiene en cuenta la importancia de las personas con discapacidad como grupo de interés en todos los ámbitos de la empresa? ¿Cómo se le puede hacer ver a las empresas la ventaja competitiva que supone el hecho de que la discapacidad forme parte de su realidad cotidiana?

Creo que históricamente, e incluso en el momento actual, ha existido un desconocimiento y una desatención de las realidades y de todas las cuestiones relativas a  la discapacidad. Conceptos como la accesibilidad tanto de los productos y servicios, como de los entornos, no han sido tenidos en cuenta en la mayoría de casos y, aunque habrá productos y servicios que si no son accesibles no podrán ser utilizados ni disfrutados por las personas con discapacidad, se olvida que la accesibilidad no es algo que beneficie exclusivamente a este colectivo, sino que es positiva para todos.

Dicho esto, quiero recalcar que las empresas tienen en la RSE-D una gran oportunidad de diferenciarse, de innovar y de crear una nueva fuente de ventaja competitiva y esto lo digo aplicado a sus productos, servicios, desarrollos e investigación. Y como he comentado anteriormente, hay empresas que han iniciado un camino riguroso y serio en este sentido, y lejos de arrepentirse o abandonar el trabajo, han continuado y aumentado el mismo porque son conscientes de los beneficios que les reporta.

Aludiendo al desconocimiento al que me refería anteriormente, muchas empresas no son realmente conscientes de lo que supone la dimensión de la discapacidad. Los últimos datos estadísticos hablan de que en Europa hay cerca de 80 millones de personas con discapacidad, que aún no tienen la visibilidad suficiente, tanto a nivel colectivo como individual. Por este motivo, nosotros tenemos que hacer ver que hay otros círculos trazados alrededor de estos datos, sus entornos, sus familias y otros grupos con los que tienen relación. Y esto trasladado al ámbito de la empresa es un reconocimiento, una visibilidad externa, que pueden aprovechar todas las empresas que han trabajado en esta línea.

Además, también tenemos que luchar por derribar mitos que no son reales y se han demostrado inconsistentes, pero que han pervivido hasta ahora y que han hecho mucho daño. El primero es que un entorno accesible no supone un sobrecoste para la empresa, ni un cambio en las líneas básicas a nivel financiero y el segundo es que este mismo entorno accesible no tiene por qué estar reñido con la estética, como se ha creído hasta ahora.

Por eso, pesar de que hasta el momento no ha habido una inclusión del concepto discapacidad en los desarrollos de los nuevos productos y servicios dentro de la empresa, debemos ser positivos y saber que afortunadamente las leyes cambian y la situación y la percepción social de la discapacidad evolucionan favorablemente.

En situaciones de dificultad económica, como la actual, suele ser más complicado que las empresas apuesten por la incorporación de personas con discapacidad. En este sentido, ¿la crisis ha supuesto un retroceso en las políticas de RSE-D o por el contrario las empresas han visto en ella una oportunidad para ponerlas en marcha?

Te encuentras de todo. Hay casos de empresas que ponen todos sus males en la crisis e incluyen ahí las decisiones de no continuar o no realizar ninguna política relacionada con la RSE-D. En este sentido, la crisis también ha servido para ver qué empresas afrontaban el concepto de RSE como algo estratégico, algo en lo que creían y que formaba parte de su propia cultura corporativa y cuáles lo tenían más ligado al concepto de marketing y a otros aspectos que no eran estrictamente RSE, que son las que han dejado, en la mayoría de los casos, de incorporar a personas con discapacidad.

La crisis nos ha servido, además, para calibrar que la RSE-D es un concepto necesario, que nos ayuda a trabajar en las prácticas de buen gobierno de la empresa. En Europa, la cultura corporativa es un concepto ya desarrollado, avanzado, algo que aquí aún no hemos asumido como propio en muchos casos.
 
Pero además, la crisis es una fuente de oportunidades. Nos ha aportado también una visión de malas prácticas o comportamientos a extinguir que ha habido durante estos años. Esto debe ser aprovechado por las empresas, pero sobre todo por las entidades de la discapacidad y las entidades que trabajan la RSE-D, y esto lo quiero hacer extensible al movimiento asociativo e incluso a FEACEM, porque insisto en que con ella se crean nuevas oportunidades inmejorables.

Precisamente, una iniciativa que pretende la inclusión de cláusulas sociales en el sector público es el Foro de Contratación Pública Socialmente Responsable, en el que participa FEACEM junto con instituciones públicas y privadas. ¿Cómo valora la puesta en marcha de esta institución?

Es una de las iniciativas más necesarias y a la vez con más recorrido que se han realizado en nuestro país desde el punto de vista de la RSE y de lo que concierne a las cláusulas sociales en los contratos públicos. Es un marco excelente de colaboración y donde se pueden abrir grandes oportunidades dentro de la colaboración público-privada y un escenario a partir del cual podemos seguir construyendo, con las empresas como protagonistas y con la colaboración de las administraciones públicas (ayuntamientos, comunidades autónomas o la Administración General del Estado).

Es un excelente punto de encuentro para que entidades tan diversas y en algún sentido tan dispersas como las que están presentes en el Foro, hablen y sobre todo se entiendan, y pongan en común iniciativas que tienen como beneficiario principal a las personas con discapacidad y, en muchos casos, a las personas con discapacidad que trabajan en CEEIS.

Otra cosa que me parece excelente y destacable de este foro es que haya grandísimas empresas, multinacionales y corporaciones de referencia. Me gustaría subrayar además la importancia de que esté presidido por María Garaña, la presidenta de Microsoft Ibérica, quien se ha mostrado muy implicada desde el primer momento y ha liderado todas las actuaciones del Foro.

El día de su presentación en Bruselas, ante instituciones europeas se le calificó como la actividad más brillante, innovadora y más novedosa de los últimos años, pero además la más necesaria en la colaboración público-privada. Este es un tema además que tiene mucho recorrido y que no hará sino crecer, tratando de incorporar nuevas voces, nuevas empresas, nuevas marcas, nuevas administraciones y por tanto nuevas voluntades que contribuirán a que las cláusulas sociales en los contratos públicos estén más presentes.

En este sentido, otra de las iniciativas que se llevan a cabo en la actualidad es el establecimiento de alianzas entre entidades de la discapacidad y empresas. ¿Qué importancia y beneficios cree que tienen este tipo de sinergias? ¿Animaría a otras empresas a realizar colaboraciones similares?

Es otra cuestión que siempre ha sido evidente y necesaria, pero que ahora con la crisis se ha hecho una realidad más palpable. Estamos en una época de alianzas estratégicas y de crear sinergias, tanto publico-privadas, como entre el movimiento asociativo y el mundo empresarial, en las que las personas con discapacidad estén más presentes que nunca.

Tenemos muchos ejemplos y casos de buenas prácticas para contar y trasladar a otros ámbitos de trabajo y hay un caso paradigmático que es el de Repsol, que sería digno de ser estudiado por distintas empresas y universidades o escuelas de negocios interesadas en el tema.
 
En estas y otras colaboraciones con entidades públicas o privadas, como pueda ser las que realizan Fundosa o FEACEM se perfila, se define y se materializa la interacción entre diferentes esferas, diferentes ámbitos que históricamente han estado alejados y cuyo acercamiento es esencial. Es momento de ser innovadores, imaginativos y creativos y facilitar la colaboración entre los distintos sectores.

Por otro lado, aunque siempre se recalca que la RSE-Discapacidad va mucho más allá de cumplir una cuota; a nivel legislativo destaca el caso de la Comunidad Foral de Navarra que tiene una cuota de reserva del 6% específica para Centros Especiales de Empleo. ¿Qué le parece esta medida? ¿Cree que habrá iniciativas similares en otras CC.AA?

Soy de los que piensa que se consigue mucho más con el incentivo o con el reconocimiento que con el castigo, la coerción o la sanción. Creo que tanto en Fundación ONCE como en FEACEM somos posibilistas y ponemos a disposición los medios para trabajar en los proyectos y ponerlos en valor desde el punto de vista de su integración social y laboral y esto es trasladable al cumplimiento de la cuota del 2% o la medida de reserva de los contratos públicos que se ha implantado en la Comunidad Foral de Navarra.

Todas las iniciativas que tengan que ver con poner en valor el trabajo, el esfuerzo, el reconocimiento de las organizaciones, de las empresas y Administraciones Públicas no harán sino contribuir de forma positiva a la presencia de las personas con discapacidad en la sociedad. Huelga decir por tanto que son excelentes y deseo que las comunidades autónomas se comprometan realmente para que medidas de este tipo se extiendan.

Una vez dicho esto, sí creo que en este caso se ratifica el hecho de que desde las Administraciones Públicas se puede hacer muchísimo más en todo lo relativo a la integración de las personas con discapacidad. Y desgraciadamente, la inserción laboral que es una de las más importantes, que más puertas abre y permite un desarrollo más pleno de la persona en toda su dimensión, creo que es un ejemplo de ello.

Para finalizar, ¿cómo ve las perspectivas de futuro del binomio RSE-Discapacidad?

El binomio RSE-Discapacidad es un tándem perfecto y además, pienso que se desarrolla en un marco de colaboración y en un ámbito de actuación excelente y lleno de oportunidades para las empresas, organizaciones y administraciones públicas.

En cuanto a la mirada al futuro, creo que esta alianza se confirma como algo que además de plausible, es posible, y sobre todo algo que es más necesario que nunca. Porque este tipo de cuestiones que hoy son voluntarias, en un futuro cercano serán obligatorias, como ha ocurrido en los distintos escalones que hemos ido recorriendo a lo largo del tiempo.

Por eso es importante que las empresas y quienes pueden colaborar con ellas sean conscientes de que tienen grandes oportunidades de ser pioneras, innovadoras y que pueden generar una ventaja competitiva desde el punto de vista de esas alianzas. Deben aprovechar la oportunidad que tienen en este momento para aplicar políticas de RSE-D, puesto que nos encontramos en un momento álgido y porque como apunta Ferrán Adriá en el prólogo del Manual, “con la RSC todo el mundo gana”.

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