“Ofrecemos a nuestros socios empresariales nuestro know-how en el campo de la inserción laboral y un modelo totalmente singular de empresa social”
Cristóbal Colón, presidente de La Fageda
El IV Premio Integra BBVA ha recaído en la cooperativa catalana La Fageda, que lleva 30 años siendo un referente empresarial, proporcionando empleo y mejorando la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental de la comarca gerundense de La Garrotxa.
El jurado ha destacado la gestión excelente de esta entidad, tanto en el ámbito empresarial como social, así como la capacidad de innovación en un producto de elaboración artesanal y el compromiso con el entorno cercano.
El presidente de La Fageda, Cristóbal Colón, espera que iniciativas como ésta supongan un acicate para otros emprendedores que quieran poner en marcha iniciativas similares, “que son plenamente necesarias, más si cabe en estos momentos”.
Antonio Sánchez de la Fuente
PREMIO INTEGRA BBVA
Ustedes acaban de recibir el Premio Integra BBVA que reconoce la labor de integración social y laboral de personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental que realizan en la comarca de La Garrotxa (Gerona). ¿Qué supone este galardón para la entidad?
La Fageda tiene la suerte de haber recibido numerosos premios y distinciones a lo largo de los últimos años, pero no hay duda de que el Premio Integra BBVA es el más prestigioso en el campo de la inserción laboral en España y, por supuesto, el mejor dotado económicamente. Así que estamos muy orgullosos de haber sido merecedores de este galardón.
Este galardón es la expresión del compromiso social de una entidad como BBVA, cuyas políticas de RSE apuestan por la discapacidad en clave de innovación y calidad en el empleo. ¿Cómo valora este compromiso? ¿Qué añade este valor al premio?
La apuesta por la innovación y la calidad de empleo me parece acertadísima. El premio Integra contribuye claramente a ennoblecer nuestro sector y a homologarlo con la empresa competitiva ordinaria. En un momento como el actual es muy significativo que una entidad como BBVA potencie este tipo de políticas.
Para nosotros es una satisfacción, porque pone en valor una experiencia de más de 30 años. Desde La Fageda esperamos que iniciativas como éstas supongan un acicate para otros emprendedores que quieran poner en marcha iniciativas similares, que son plenamente necesarias y en estos momentos más si cabe.
Se ha elegido su proyecto entre 160 candidaturas y el jurado ha destacado la excelencia de su gestión laboral, social, medioambiental y empresarial. ¿En qué se basa ésta?
La Fageda se creó con la perspectiva de ofrecer un empleo digno a las personas con enfermedad mental y desde los inicios pensábamos que un trabajo de calidad, un trabajo con sentido, puede servir además como arma terapéutica. Aunque eso nos colocaba el listón muy alto, porque enseguida tuvimos que competir en un mercado abierto, es en la filosofía en la que creemos.
Por otro lado, valoramos el entorno y el medioambiente como un condición sine qua non del éxito de la empresa. No en vano nuestra cooperativa se encuentra en la reserva integral del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa.
Desde su creación, el Premio Integra BBVA busca premiar iniciativas y proyectos novedosos en distintos sectores de actividad. En su caso el jurado ha hecho hincapié en que La Fageda ofrece “un producto competitivo y de alta calidad”. ¿Cómo es este producto? ¿Cómo consiguen dicha competitividad y calidad? ¿En qué aspectos se miden estos parámetros?
Nuestra ilusión, o nuestra visión, cuando iniciamos el proyecto, era tener un producto propio que generase un valor añadido, porque no queríamos convertirnos en el proveedor de mano de obra barata de la empresa de al lado.
Para poder salir al mercado y que nuestros trabajadores estuvieran orgullosos de su trabajo, teníamos que hacer un producto de primera calidad. Entendíamos que íbamos a sacar al mercado una línea con un alto componente artesanal y pretendíamos generar un valor diferencial.
Además, como sabemos que el precio es una parte esencial de la estrategia de venta, decidimos situarlo un 30% por encima del líder del sector. De este modo también podíamos cubrir mayores costes de producción de nuestros yogures. No fue fácil tomar esta decisión, porque es muy arriesgada, pero cuando transmites un producto con alta calidad y estas características, el precio tiene que ir acorde con lo ofrecido y eso también lo valora el consumidor final.
Otro aspecto que destaca el Premio es la innovación en el producto, ¿qué valor le otorgan en su caso? ¿Cómo identifican esta innovación? ¿Qué representan sus productos en la cadena de valor añadido?
Nosotros somos ganaderos y cuando empezamos, vendíamos la leche de nuestra granja. Con la introducción de la cuota lechera como consecuencia de la Política Agraria Común, estábamos abocados a cerrar la granja.
Por este motivo, tratamos de buscar un producto que aportara valor añadido. Encontramos un nicho de mercado en los yogures de granja, porque no se ofrecían en los murales de distribución de los supermercados. Así es como lanzamos un producto de gran consumo bajo la marca ‘La Fageda. Iogurt de granja’, marca que con el tiempo se ha convertido en el mayor activo de la empresa. Así iniciamos la aventura y ya hace 19 años que comenzamos a vender yogures de elaboración propia. El consumidor final reconoce en lo que le ofrecemos un producto artesanal de gran calidad y a un precio justo. En definitiva, todo pasa por la calidad.
La dotación económica del Premio Integra es de 200.000 euros. ¿En qué tienen previsto invertirlos?
El montante económico del galardón nos ha venido como agua de mayo, como se dice coloquialmente. Esta ayuda de BBVA es fundamental, porque nos va a permitir acometer los proyectos sin tener que utilizar recursos propios o financiación externa a través de créditos. Por este motivo, además del honor del premio, gracias a la dotación económica vamos a redondear nuestra iniciativa y reforzar la campaña de helados de La Fageda, proyecto que se inició en el 2010.
En este momento no vemos necesidad de crecer, porque en estos 30 años hemos creado los empleos que se necesitaban en la comarca. El planteamiento es mantener lo que tenemos. En estos momentos hemos desarrollado una nueva línea de negocio, puesto que la crisis económica nos ha servido para innovar y hemos transformado un vivero de plantas ornamentales y de paisajismo por un huerto de frutas y hortalizas para poner en marcha una línea de elaboración de mermeladas, que pondremos en marcha después del verano y que propiciará la reconversión de 20 puestos de trabajo de nuestro antiguo vivero forestal.

GESTIÓN EMPRESARIAL Y LABORAL
La Fageda se creó en Olot (Gerona) en 1982, por lo que este año celebran su 30 aniversario. ¿Cómo ha sido la evolución de la cooperativa desde su nacimiento hasta el momento actual?
La actividad se inició en unos locales cedidos por el Ayuntamiento, donde realizábamos trabajos para empresas de la comarca, del sector textil y artesanía. En 1984, con la colaboración de la Administración Pública y una entidad bancaria, adquirimos la finca agrícola Els Casals, con la intención de centrar las actividades empresariales en el ámbito agropecuario. Esto se produjo por dos razones: porque son actividades de la propia cultura de la comarca y, además, porque se consideraba que el trabajo en la naturaleza, con animales y plantas, daría un significado a la empresa social que se quería construir.
En el año 1985, comenzamos los trabajos de ganadería y en 1987 los de viverismo se añadieron a la brigada de jardinería que ya operaba en Olot. Con estas tres actividades empresariales se construye el proyecto. Paralelamente, en el año 1984 se abrieron los servicios residenciales con el objetivo de resolver una necesidad vital de los usuarios, al mismo tiempo que se ponía en funcionamiento el Servicio de Terapia Ocupacional, que ofrecía asistencia a las personas con un nivel de discapacidad más grave.
La fábrica de yogures la inauguramos en 1993, y comenzamos teniendo como único cliente al Hospital de la Vall d’Hebron, uno de los más importantes de España. Actualmente estamos en 1.500 puntos de venta y somos la tercera marca de yogures de Cataluña.
Su empresa tiene la particularidad de que es una cooperativa, por lo que sus trabajadores son además socios de la entidad. ¿Por qué decidieron apostar por esta fórmula? ¿Qué supone para sus empleados? ¿Qué le aporta a la entidad?¿Cómo se vertebra la participación?
Efectivamente, nacimos como cooperativa de trabajo y nos mantenemos en esta forma societaria aun con las complicaciones de gestión que conlleva. Para nosotros es una parte fundamental del proyecto. El hecho de que los propietarios seamos todos, corrobora nuestra voluntad inicial de que todos nos sintamos partícipes. Entendemos que sin participación no hay compromiso y qué mejor forma de participación y de implicación que la de esta fórmula, en la que todos somos corresponsables del proyecto. Esto hace que quienes trabajan aquí lo hagan no solo por el hecho de lograr una retribución, sino por defender su propio proyecto y remar en la dirección adecuada.
Eso sí, hay que tener presente que más del 70% la mitad de los socios de trabajo tienen discapacidad o enfermedad mental y que las familias juegan un papel importante. Por lo demás, funcionamos como cualquier otra cooperativa, con nuestros órganos de gobierno y de participación.
IMPACTO SOCIAL Y GENERACIÓN DE RIQUEZA
En el informe “El impacto socioeconómico de las entidades de Economía Social”, realizado por CEPES, se pone de manifiesto la importancia de las empresas de economía social en la cohesión tanto social como territorial, además de ser generadoras de un impacto económico en determinados territorios. En su caso, ¿qué impacto generan a nivel social y empresarial?
La Fageda, nació como ‘un lugar donde las personas especiales van a pasar el rato’, pero con el paso de los años se ha convertido en una empresa emblemática para la comarca, tanto por la riqueza que generamos –unas 250 familias dependen de nosotros- como por la problemática social que contribuimos a resolver. Gracias a nuestra labor, en la comarca no hay paro entre la población con discapacidad intelectual o enfermedad mental.
Nuestros potenciales consumidores son casi 8 millones de personas y nuestra labor sigue sorprendiendo, puesto que hemos logrado que un colectivo, a pesar de las dudas o los prejuicios sociales, hayan sido capaces de superar todas las barreras.
Nosotros nunca hemos utilizado el marketing social, nos hemos presentado al consumidor como unos granjeros que realizan un producto lácteo de alta calidad. Precisamente esto es lo que refuerza nuestro proyecto social, porque hemos creado una marca de éxito, basada en la calidad de los productos, nos sentimos satisfechos de que el consumidor valore lo que hacemos, no solo quién lo hace.

La Fageda es un claro ejemplo de los efectos de estas empresas sobre la cohesión social, que se centran en la creación de empleo directo para personas con especiales dificultades de inserción y ofrecen un empleo estable y de calidad a sus trabajadores. Pero, además de la contratación, ¿qué otros impactos desarrollan?
Estas personas, que antiguamente se mantenían aisladas y recluidas en el psiquiátrico, actualmente animan la vida social de los barrios. El impacto que hemos generado al colectivo de personas con enfermedad mental y con discapacidad intelectual es hacerles partícipes de un sistema de éxito, demostrando que si se les dan las condiciones adecuadas, pueden formar parte de una creación de valor, de un proyecto empresarial, con una dimensión económica importante y con una marca que no solo se limita a la comarca sino que tiene incidencia en toda Cataluña.
Por otro lado, mediante actividades de tiempo libre, fomentamos la participación de nuestros trabajadores en los actos locales y deportivos de nuestra ciudad, porque creemos que esta vertiente de deporte y ocio también es muy importante para el desarrollo integral de las personas.
Asimismo, uno de los factores de la contribución de las empresas de economía social a la cohesión social es que la igualdad de oportunidades está mucho más presente que en las empresas ordinarias. ¿Cómo gestionan este capítulo en su entidad? ¿Llevan a cabo algún programa o política en dichos aspectos?
El 53% de nuestro personal y el 38% de los cargos directivos son mujeres. Hombres y mujeres son igualmente socios con voz y voto y tienen los mismos derechos y obligaciones. Aunque formalmente, no tenemos ningún plan de igualdad implantado.
IMPACTO Y COHESIÓN TERRITORIAL
El jurado del Premio Integra BBVA ha destacado además “su compromiso claro con su entorno más próximo”, que en su caso es un ámbito rural donde la incorporación al empleo es más complicada. Teniendo en cuenta, además, que sus trabajadores pertenecen a colectivos con especiales dificultades de inserción (discapacidad intelectual y enfermedad mental) ¿Cómo abordan este capítulo? Ustedes cuentan con trabajadores de distintos pueblos de la comarca, ¿les ofrecen alguna facilidad para acceder a su puesto de trabajo (transporte, recogida a domicilio etc.)?
Así es. Nuestros trabajadores proceden de los 21 municipios de la comarca, aunque la mayoría de ellos viven en Olot, donde tenemos tres hogares-residencia. Como pensamos que ofrecerles facilidades de transporte es muy importante, desde Olot salen cada día dos autobuses hasta la finca agrícola de la cooperativa. Además, también tenemos servicio de comedor en la misma empresa.
Y como he dicho, proporcionamos actividades y excursiones durante todo el año, que es otra forma de integrar y conseguir un desarrollo pleno. A modo de anécdota que ilustra muy bien esta filosofía, este año se han ido unos cuantos trabajadores de vacaciones a Málaga y una chica comentaba que era la primera vez en su vida que salía de La Garrotxa.
Además, La Fageda, al no deslocalizar su actividad, contribuye a la fijación de población en el entorno en el que se enmarca y se convierte en un dinamizador de la economía, como se señala en el estudio de CEPES. ¿Qué importancia le otorgan a este factor?
Es un factor clave para una empresa social como la nuestra. Desde el inicio, nuestro propósito ha sido trabajar enraizados en el territorio. Somos un equipamiento laboral dentro de les servicios sociales de la comarca y trabajamos coordinadamente con ellos. Los alcaldes de la comarca, agradecidos por tener ocupados en La Fageda a vecinos con discapacidad, nos ofrecen los ahora escasos trabajos de jardinería municipal.
Por otro lado, además de la creación de empleo directo, con su actividad contribuyen a la generación de valor añadido y al desarrollo del tejido productivo en zonas rurales, que es una de las características de las empresas de economía social que señala el informe realizado por CEPES. ¿Cómo se produce esa generación de valor añadido?
En la Fageda con estas personas que sufren graves desórdenes mentales estamos trabajando sin descanso para crear una empresa; para potenciar la cadena de valor, esa que permite a las empresas crecer y mantenerse en el mercado. Pero para nosotros esta cadena de valor es condición necesaria, pero no suficiente. Nuestra gran preocupación es añadir además una cadena de sentido, que posibilite a cada uno de nosotros sentirnos útiles para los demás y formar parte de un proyecto, en donde las relaciones estén basadas en el respeto y reconocimiento mutuo.

IMPACTO AMBIENTAL
Como ya se ha comentado, sus productos destacan por su calidad. Para conseguirla ¿utilizan métodos de producción ecológica a la hora de elaborarlos? ¿Hacen uso de productos respetuosos con el medio ambiente en las actividades de vivero y jardinería? ¿Qué importancia tiene la faceta medioambiental para su entidad?
Ya se ha mencionado que nos encontramos en medio del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, en plena reserva integral. Por exigencia legal, pero también por conciencia humana, respetamos escrupulosamente nuestro entorno, los animales y las personas.
En nuestra filosofía empresarial tenemos el respeto como una máxima, ya sea a las personas o al entorno. Sería contradictorio que una visión social no fuese acompañada de una eficiencia y un respeto al medio ambiente.
En este sentido, estamos acreditados por la ISO 14001 medioambiental. Disponemos de una planta para compostaje de los purines de las vacas y asimismo tratamos las aguas residuales a través de una depuradora biológica.
Al estar enclavados en un parque natural, gozamos del privilegio de estar en un lugar maravilloso que sería una barbaridad estropear, tanto con malas prácticas como con productos dañinos. El respeto al medio ambiente forma parte de nuestro ADN desde los comienzos.
Para finalizar, ¿cuál cree que es la percepción que se tiene de la labor que realiza La Fageda? ¿Por qué se debe poner en valor esta filosofía y forma de trabajar?
Nuestra marca, pero también nuestro modelo de empresa, ha adquirido prestigio. El caso de La Fageda se estudia en universidades y escuelas de negocio como Harvard, IESE o ESADE. Sin pretenderlo, estamos de moda. Recientemente, los impulsores de la Economía del Bien Común, que se está presentando como una alternativa real al capitalismo más rancio, han citado a La Fageda como un claro exponente de este movimiento de renovación.
Para nosotros, el trabajo es un pilar básico en la vida de todas las personas, tengan o no discapacidad, pero para los colectivos con especiales dificultades de inserción, lo es más si cabe.
Desde esta máxima principal, pensamos que todas las personas tienen diferentes capacidades y lo que tratamos es de de potenciarlas y subrayarlas tratando de que cada persona pueda encontrar un puesto en el que explote sus capacidades y desarrolle todo su potencial.
Cuando tienes un buen proyecto, bien enfocado, puedes lograrlo. Y es algo que nosotros hemos demostrado. Eso sí, no ha sido una labor fácil, porque detrás de esto hay mucho esfuerzo y mucha ilusión.